domingo, 6 de febrero de 2011

No le instalen Linux a su madre

Me gustaría ofrecer un consejo honesto a aquellos que se preocupan por sus progenitores y las destrezas informáticas de ellos. Hagan lo que hagan, no le instalen Linux a sus padres. Sí, ya sé que a veces sus constantes llamadas de auxilio relacionadas con problemas de seguridad, fallas del sistema e infección por virus pueden tentarlos a instalar una distribución Linux en las máquinas de sus padres...¡Pero sean fuertes y no cedan!

Por supuesto, muchos lectores pueden estar esperando (si no demandando) una explicación que justifique lo que dije. Bien, permítanme que les ahorre todo el razonamiento aburrido y, en su lugar, les presentaré una ilustración en la forma de una anécdota que espero sea suficiente.

Mi madre, quien está ya en sus cincuenta y nunca había utilizado un computador hasta hace tres años, tomó un curso sobre Windows y MS Office. Debido a esto, y con confianza en sus recién adquiridas destrezas, se compró una linda computadora. No obstante, a pesar del tiempo y esfuerzo invertido en los cursos, avanzaba muy poco gracias a las conocidas pantallas de error que Windows le muestra a todos aquellos que confían en Microsoft, sin mencionar las comunes infecciones por virus que enloquecían a la máquina. No es necesario decir que los episodios normalmente concluían con su justificada frustración ("¡No vimos nada de esto en el curso!") y nuestra visita a su casa para solucionar el problema...una y otra vez.

Entonces mi hermano llegó al término de su paciencia y le instaló Pardus Linux (Anthropoides Virgo, me parece) en el año 2010. La reacción fue inmediata: luego de una minúscula resistencia, las llamadas relativas a problemas con la computadora disminuyeron hasta casi cero. Una de sus últimas llamadas fue para contarme que se sentía orgullosa porque había podido quemar un disco de MP3 usando K3b. Realmente me sentí feliz por ella porque solía experimentar terribles problemas para hacer lo mismo con Nero.

Pero aquí viene lo más sorprendente: dado que los virus ya no eran una preocupación, el enero pasado, mi madre consiguió una conexión ASDL para acceder a Internet. Todo marchaba viento en popa hasta hace dos semanas. Recibimos una llamada suya: algo le había ocurrido al módem y no se podía conectar. Como era un problema del proveedor del servicio de Internet, la compañía envió un técnico a resolver la situación y...¡el tipo jamás había visto Pardus Linux! Este hombre se encontraba impactado porque una mujer de la edad de mi madre estaba usando Linux, un sistema operativo supuestamente complicadísimo.

Mi madre me contó que el técnico se tomó tiempo adicional para configurar el módem, pero tuvo éxito y se fue orgulloso de haberlo logrado...(¿No era Linux imposible de usar?)

Cuando le di un vistazo a la máquina, el técnico había hecho desastres con Plasma y había borrado algunas aplicaciones del panel inferior. Además, tiró los iconos del escritorio a la papelera y cambió el tamaño de la pantalla. En resumen, "no dejó títere con cabeza", como dice el Quijote.

Regresar la computadora a su estado original tomó 15 minutos y mi madre afirmó que era "porque Linux is fácil". Bueno, tiene razón. De hecho, Pardus 2011 es aún más amigable. También lo es SimplyMepis. Y Mandriva 2010.2 es fácil también de acuerdo con este artículo (en inglés).

Por lo tanto, no le instalen Linux a su madre o a su padre. Puede ser que ellos terminen adorándolo, aprendiendo lo que nunca pudieron o, en el peor de los casos, avergonzando a algún técnico desapercibido acostumbrado solamente a Windows.

1 comentario:

  1. ¡Muy divertido! Bueno, la visita del técnico no fue tan divertida...supongo que a él tampoco le pareció divertida, jajaja!

    Como sea, hoy pienso ir por allá y de paso probar con la impresora canon...

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